julio 2014 archive

26.- Yo tejo en el parque, en el avión, en el metro… anywhere and all along

20140730_123145

 

Hace ya unos años que salté la barrera de tejer en público, primero empecé a tejer en el parque mientras mis hijas jugaban con sus amigos. Luego saqué las agujas en el metro… esto lo recordaré siempre, era un domingo, iba en un vagón medio vacío con mis hijas, y resulta que yo no sirvo para estar viente minutos sin hacer nada. Venía de casa de mis padres y coincidió que llevaba las agujas en el bolso y sin más las saqué y me puse a tejer.


He de confesar que me dio un poco de corte, porque automáticamente todo el vagón se puso a mirar a ver que estaba haciendo. Eso sí, una vez superada esta prueba me lancé y ahora tejo en público sin ningún rubor y más de una vez he encontrado a alguien también tejiendo en público.

Para estas situaciones lo ideal es tejer proyectos que no requieran demasiada concentración o que ya estén avanzados y los tejas con los ojos cerrados. Yo he tejido muchísimas bufandas, gorros y cowls en las zonas comunes de mi casa, o en el parque, mientras charlaba con mis amigas y echábamos una ojeada a los niños. ¡Cuántos domingos de sobremesa en casa de mis padres también con mis agujas que no paraban! Cada una de esas labores estaba asociada a partes de mi vida que recuerdo con mucho cariño. Muchas de esas labores las he ido regalando a las personas con las que estaba en el momento que las tejía, así tienen un recuerdo mío, de ese tiempo compartido.

 

En unos días salgo de viaje para Londres y estoy preparándome para ir todo el vuelo tejiendo, charlando con mi hija mayor y viendo la peli que me pongan. Aparte que mientras esperemos el vuelo también pienso tejer. Al final son tres horas que si no haces algo se pierden, y yo soy la optimizadora de ocio, típico en madres de familia numerosa, acostumbradas a sacar tiempo de donde no lo hay 🙂

 

Por último, he estado brujuleando por Internet y he sacado en conclusión lo siguiente para poder viajar con mis ovillos y agujas, no tener ningún problema en el aeropuerto y no dejarme nada en casa de lo que vaya a necesitar para la labor en cuestión.

– Llevar agujas circulares, se pasan perfectamente con sus ovillitos, incluso dentro del bolso. Deja en casa las agujas rectas de metal, porque esas a veces te las confiscan y te quedas sin ellas. Más de una amiga me lo ha comentado.
– Marcadores.
– Un imperdible grande por si acaso.
– Llevar una aguja de ganchillo, que se pasan perfectamente.
– Unas tijeras pequeñitas de punta roma (estas mejor en la maleta por si acaso, ya que no todas las compañías permiten llevarlas).
– Cinta métrica.
– Aguja lanera de punta roma.
– Una fotocopia del patrón.
– Todo ello dentro de una bolsita debidamente cerrada.

 

 Y vosotras ¿tejéis en público?

© Belén Perales. Yo Tejo… Nosotras Tejemos

Image and video hosting by TinyPic

25.- Novelas que hablan sobre nosotras las tejedoras

¡Hola a todas!

Seguramente todas vosotras habéis leído la trilogía de El Club de los Viernes, e incluso alguna habéis tejido la manta Georgia que viene en la última página de “El Club de los Viernes se reúne de nuevo”. En cualquier caso estas novelas que os recomiendo a continuación tratan de mujeres que en un momento de su vida se unen a otras y tejen en grupo, cada una con su momento personal y su forma de ser, pero todas unidas por el punto. ¿Alguna vez habéis experimentado la sensación de tejer en grupo? Si es así estas novelas os van a encantar. Leed hasta el final, que no sólo está esta trilogía y seguro que descubrís alguna nueva novela para el verano. Si conoces alguna más de esta temática por favor comparte…

El Club de los Viernes
Celebración en el club de los viernes

Cada viernes se reúne en el local de Georgia Walker, en Manhattan, un grupo de ocho mujeres que, a través de su pasión común por el punto, han desarrollado una fuerte amistad. La laboriosa actividad da pie a que cada mujer dé rienda suelta a sus anhelos, sus pasiones y sus angustias. Pero las cosas no siempre han sido fácil es para Georgia. Doce años atrás, cuando estaba embarazada, su novio James la abandonó para irse a vivir a Francia. Ahora James ha vuelto para conquistar de nuevo a Georgia y ejercer de padre de su hija.

El Club de los Viernes se reúne de nuevo

Cinco años después del desenlace de El club de los viernes, el círculo de las amigas se sigue reuniendo regularmente para compartir sus secretos, proyectos y anhelos. «La lectura de la segunda novela de Kate Jacobs es tan cálida y entrañable como la visita de unos viejos amigos.

Celebración en el Club de los Viernes

Se acerca la Navidad y las amigas de El club de los viernes están inmersas en la preparación de las celebraciones. Ya no se ven tan a menudo como antes, pero siguen en contacto. Desde su viaje a Italia hace año y medio, muchas cosas han cambiado. Dakota ha cumplido su sueño y estudia en una escuela de gastronomía. Además, t iene en mente un proyecto nuevo para la tienda de su madre: abrir una cafetería en una parte del local. Peri sigue siendo la encargada de la tienda, pero ahora también diseña bolsos. Durante la celebración del Día de Acción de Gracias, James, el padre de Dakota, sorprende a su hija con una noticia: pasarán las Navidades en Escocia con la familia de Georgia. Allí establecerá una relación muy especial con su abuela Bess.

Tricot

Unas chicas desencantadas aprenden a tricotar para calmar su angustia. Casi sin querer, terminan fundando en Barcelona un club de tertulia literaria y calceta creativa: las Tejedoras del Metal. Sin embargo, en un ajuste de cuentas, Leopoldina Roble, Crisis Carballo y Elena Rebollo deciden fundar La Liga de las Mujeres Extra ordinarias con el único y ambicioso plan de sobrevivir con elegancia.Tricot es la historia de su fracaso.

El Círculo del Punto

Después de la repentina muerte de su única hija, Mary se une a un club de calceta para llenar sus horas vacías y deshacerse de su terrible soledad. Aunque empieza como un miembro reacio y poco social, poco a poco se va acercando a las otras mujeres hasta que descubre que todas tienen un pasado que contar. A medida que Mary pasa horas tejiendo, cada técnica que aprende significa un paso hacia delante y casi sin darse cuenta se va abriendo al resto del grupo hasta contar su propia historia. A partir de aquí, se empieza a forjar una amistad que logra que juntas, encuentren una nueva manera de tejer sus vidas afrontando el futuro con fortaleza.

El Club de la Calceta

Seis mujeres muy diferentes entre sí asisten a clases de calceta, un lugar donde convergen sus frustraciones pero donde, al mismo tiempo, toman conciencia de su situación y de la necesidad de superarla. A través de un espacio tan tradicionalmente femenino como la calceta, María Reimóndez da la voz a estas mujeres que, desde sus diferencias, consiguen encontrar en la unión la fuerza necesaria para sobreponerse a un presente que las niega o menosprecia. Con un estilo ágil que hace de la lectura una experiencia entretenida y, a veces, incluso hilarane, la autora de El club de la calceta nos ofrece una novela que, tras la sorpresa que causa, hace emerger una profunda reflexión y revisión sobre la condición femenina. Inspiradas en la figura liberadora de la tía Davinia, Matilde, Anxos, Rebeca, Elvira, Luz y Fernanda nos hacen partícipes de su historia desde un multiperspectivismo que deshace los hilos de una sociedad machista.

© Belén Perales. Yo Tejo… Nosotras Tejemos

Image and video hosting by TinyPic